todo va a ir mejor

Fue aquel fin de semana hace ya un mes largo, ese fin de semana que tuvimos en casa a Eme y su Mozart, que vimos a la inigualable, inenarrable Marina Abramovic cuando nos fuimos, al Retiro a filmar nuestra pequeña aportación para el Proyecto Todo va a ir Mejor. Es un proyecto que ha promovido Galehi la asociación de padres y madres gays, lesbianas y transexuales de la que desde hace poco es presidenta una querida y conocida bollobloguera. Galehi quería así colaborrar en un proyecto, ya internacional, que nació en los USA hace bastante tiempo para intentar evitar los suicidos de jóvenes gays y lesbianas. A través de testimonios personales, hechos en casa, con la cámara del ordenador todos cuentan brevemente su adolescencia, las trabas que han tenido que superar pero siempre con un mensaje positivo, esperanzador. It gets better, Todo va a ir Mejor.
Para este proyecto en el retiro había que llevar una foto de adolescente y yo llevé esta que copio aquí aunque al final no la incluyeron en el video. Y había que contar que a pesar de tener una adolescencia difícil éramos ahora felices y todo merecía la pena. Yo estaba preocupada porque no tuve una adolescencia complicada por el hecho de ser lesbiana, de hecho no llegué al lesbianismo hasta los 18 años y eso sin haber tenido antes ni la más remota sospecha de que me podían gustar las mujeres. Me preocupaba cómo iba yo a dar testimonio “adolescente”. Me puse muy nerviosa, muy emocionada (a todos se nos oye la voz temblorosa en el video, las lágrimas agarradas a la garganta, las miradas que buscan confianza) pero en cuanto me senté al lado de Elenita Faralaez supe qué iba a contar. Que mi lesbianismo me había costado un padre, y un hermano y tres sobrinas a las que no conozco. Y que se aprende a vivir y a disfrutar a pesar del rechazo incluso de los más cercanos. Eso no lo han incluido en el video pero si han incluido las palabras de la sabia Elenita que resumió en una frase lo que yo había estado intentando contar durante quince minutos “si te insultan o te rechazan por tu identidad aunque digan que te quieren, aunque digan que son tus amigos, en realidad no lo son

ahh, una cosa antes de que le deis al "play", vais a descubrir que yo no me llamo Farala, ni la niña Elenita :(



Al cabo me reenviaron esta carta que me emociona,
Hola muchas gracias a los que lo han hecho posible, a Yoya por su iniciativa y tesón para llevarlo a cabo, a Fernando y su equipo de realización y edición por las horas que le han dedicado de forma anónima y sin esperar nada a cambio, a todas las mujeres y hombres (Charo, Julia, Maite, Jesús, Tinin, Yoya, Silvia, Cruz, Grego no sé sí me dejo a alguien) que salís guapísimos/as, que habéis hecho visible vuestra homosexualidad y sobre todo lanzáis un mensaje muy importante mostrando que sois personas resilientes (las dificultades las habéis transformados en fortalezas, y así salís tan estupendos/as y valientes). Y por supuesto a todos los niños/as que su imagen vale más que todas las palabras dichas. Y la estrella y el broche de oro, se lo lleva Marina, que desde su espontaneidad nos enternece viendo algo que en nuestra generación fue imposible ver, ver a una niña diciéndonos que no pasa nada por ser lesbianas, para mi esta imagen me da mucha fortaleza y esperanza de cambio, las nuevas generaciones vienen fuertes y sin miedos o por lo menos aquellos/as que se han educado en familias donde sus padres/madres se han vivido con respeto a su orientación sexual, (un gran refuerzo para los que lo intentamos). Gracias a todos y todas incluidos/as a los que acompañamos la realización del corto. Nuestra presencia, sea cuál sea, siempre es importante, besos. P--

el cari de juana

Pido disculpas a las que ya conozcais este post (publicado en noviembre del 2008 en mi anterior blog) pero es que Siempre Suya y Yur tienen que leerlo para que sepan con quién se las están viendo:

Tenía mi amiga Juana dos seres que amaba más que a su vida: una novia permanentemente enferma, llamada Débora, y un yorkshire llamado “Cari”. Juana era una bollo de las más bollos que yo he visto nunca, y eso que tanto ella como yo vivíamos en una ciudad famosa por la cantidad de lesbianas que acoge, así que imaginaos la cantidad de bollos que he visto (es que se ha ido creando, con los años, una especie de Lesbosland, resultado de esos movimientos migratorios que ocurren en comunidades con intereses afines).

Pues más aún que bollo, era mi amiga Juana amante de los animales. Cuando yo regresaba a casa por navidad, podía quedarme tranquila de que mi “señora” gata estaba bien cuidada. De hecho aquellos años fueron los únicos en los que “la señora” tuvo regalos bajo el árbol. Un año fue un set de mantel y dos cuencos, todo a juego; otro un surtido “delicatessen” con envasado navideño adhoc; otro un marco con la foto de “la señora” acicalada con un gorrito rojo navideño… Yo flipaba, y la dejaba hacer. Si por Juana fuera no tendrían casa, tendrían un hogar de acogida para cualquier tipo de animal abandonado o sufriente. Todos le gustaban, conejos, perros, gatos, todo tipo de ave o roedor… Pero Débora, debido a su continua enfermedad, le había restringido la tenencia de animales a uno. Así que Juana prodigaba todo su amor animalero sobre su pequeño Yorkshire, su Cari.

Yo no soy muy perrera, entiendo que son muy leales y todo lo que queráis, pero a mi los perros me parecen un engorro. Soy, en la más pura tradición lésbica, gatera. Creo que un perro es mucho más exigente emocional y materialmente que un gato. Con un perro no te puedes ir de casa 12 horas seguidas, de 8 de la mañana a 8 de la noche, como yo hago con la señora; si alguien me dice de ir un fin de semana cojo mi niña y me voy de fin de semana a una casa rural y si tuviera un perro no podría… También entiendo que los perros son más afectuosos que los gatos, te dan amor, te salvan si hay un terremoto; y con un gato te quedas en los escombros y él se salva porque son unos egoístas de mierda que nunca vienen a tu regazo cuando se lo pides.

En fin. Que yo ya llevaba varios años con gata, cuando fui a pasar la tarde a casa de Juana y Débora. Y aunque su Cari no era santo de mi devoción, lo mimé y lo agasajé y jugué un rato con él porque sabía el amor con que Juana trataba a mi “señora” y quería corresponderla. Al final de la tarde y ya en la puerta para despedirnos, el Cari va y me roza con el hociquito en el tobillo. Yo lo cojo en mis brazos y sigo en agradable conversación largo rato (ya se sabe cómo de largas son a veces las despedidas en la entrada de la casa, con la puerta abierta). Pronto, su peso y su calor en los brazos se me hicieron familiares (debía pesar igual que mi gata) y lo mismo que le hago a mi gata, cuando la agradable plática terminó, yo le di a Cari un azotito en el culete para que saltara al suelo.

Solo que Cari cayó a plomo.

Y sonó como un ladrillo.


Farala o el padel

Es viernes 25 de mayo a las nueve de la mañana y estoy en la cama porque Elenita lleva tres días de campamento y hasta el examen de las tres no tengo que ir a trabajar (recibo correos que dicen: “Vuestros hijos/as han pasado una noche tranquila. Hoy van a hacer una marcha larga. Os echan de menos, pero resistirán. Un abrazo.”) Estos tres últimos días han sido gloriosos de descansar, de no tener que conducir, de no tener que hacer los deberes de quinto de primaria, ni las extraescolares…, de no tener que pensar en cenas y sobre todo de no tener que amanecer a las siete y media de la mañana. De poder follar en cualquier momento en cualquier lugar a cualquier hora, de cualquier manera. Y hoy por la mañana Kali (que no es, en términos de sexo, una mujer de mañana) se levanta a las 9 ¡para ir a jugar al padel! Yo la chantajeo con que para un día (¡el último día!) que nos podemos levantar tarde, remolonear en la cama, va y se larga a hacer deporte. Le digo y le repito que si tiene cuerpo para padel tiene cuerpo para mi, se lo digo de sorna, se lo digo enfadada, en tono exigente también. Y ella remolonea mientras se viste y se toma un café, y se me acerca y se va a la cocina, y al baño y viene, y yo le reclamo, y coge la bolsa y viene a darme besos y yo la tiento y me exhibo y la acaricio y me prendo de ella y ella se zafa y se ríe y yo la sigo provocando, coaccionando… y cuando ya veo que se va (como el dormitorio está frente a la puerta de la calle, con la puerta del dormitorio abierta la veo en el rellano con la bolsa del padel ya colgada en el hombro) echo el resto y tiro las sabanas al suelo. Me quedo totalmente desnuda, mirándola intensamente, las piernas separadas. Ella abre la puerta de casa, me mira intensamente, y atraviesa la puerta hacia las escaleras ¡¡dejándola abierta de par en par!!


La oigo reírse mientras baja las escaleras y yo me abalanzo sobre la puerta para cerrarla gritando improperios ¡asquerosa! ¡cabrona! Mira que hacerme esto a mi…
No doy crédito.

Dobles: I lonnnngggg for meat!


Acabo de re-encontrarme con la obra de Emily Sutton y me ha golpeado la forma en la que me trae mi adorado Yorkshire a la cabeza. Visitando –virtualmente – la exposición londinense St. Jude's In The City un doble y un Down Memory Lane me han venido a la vez.

Dicen los que la presentan que Emily encuentra inspiración en “las reliquias de tiempos pretéritos y en las tardes pasadas en los entresijos del Museo de la Infancia de Edimburgo” (Emily is inspired by the relics of a bygone era and afternoons immersed in the contents of the Museum of Childhood in Edimburgh) y a mi me sorprende y me escandaliza que digan esto de “reliquias” y “tiempos pretéritos” porque para mi Emily pinta un Yorkshire muy actual y nada pretérito, pero claro “mi” yorkshire ya tiene más de veinte años. Y es que yo, como sus cuadros y mis fotos, soy pretérita.

Me quedo mirando su carnicería y me acuerdo de comprar en la carnicería de Newland Avenue y me acuerdo de un doble e inmediatamente corriendo me voy a buscarlo entre mis imágenes. Es este:



Y esto era antes de las vacas locas, cuando todavía se podían comprar chuletas, con su carne pegada al hueso, luego la mitad de lo que el carnicero ofrecía se acabó, y no solo la charcutería si no para mi sorpresa muchas e insospechadas cosas más. La lista de productos que llevaban huesos, ojos, y cerebros de vaca molidos para hacer gelatinas era interminable y aparecía en champús, barras de labios, helados, espaguetis y hasta en las chuches (como los gelatinosos ositos y los marshmallows, mis deseadas nubecitas). La cubierta que le ponen a las pastillas para que te las puedas tragar lleva hueso de vaca derretido. La gelatina que queda tras reducir los esqueletos de las vacas se usa también como potenciador del sabor en snacks (doritos, cheetos, etc). En fin, que la lista de productos que tuvimos que dejar de consumir a mediados de los noventa era larga. Pero yo, lo que más echaba de menos era un buen chuletón. Y soy famosa por exclamar en un aeropuerto camino de España y con un deje muy de lady “I lonnnngggg for meat!” (¡anheeeeeeeelo carnaza!)

down memory lane: la telefonista


Yo estaba convencida de que la telefonista de Axxxxxx me escuchaba las conversaciones. Y los cinco años que viví con tu padre en esa capital de provincia dejada delamanodedios así lo sentí. Con lo que me gustaba a mi hablar con tu abuela, pero sobre todo con tu Mom, que hablábamos, si podíamos, hasta dos veces por semana y que estábamos acostumbradas a contárnoslo todito-todo…. Pues claro yo lo pasaba fatal, porque si las hermanas de tu padre se metían conmigo, que era su deporte favorito, lanzarme puyitas, pues yo no le podía decir ni mu a nadie, ni a tu padre ni a nadie, porque la telefonista esa era como una espía que en cuanto me metía en la cabina se calzaba los auriculares. No podía hablar de dinero ni de sexo ni contar chistes verdes ¡ni de ná de lo que más me gusta hablar a mi!

Y es que hablara lo que hablara yo estaba convencida que a esa cateta le interesaba todo, claro imagínate yo había venido desde Madrid, con lo que eso era en los años sesenta, en esa ciudad que tenía tanta gente tan analfabeta, que cuando venía la sexta flota americana (VI Flota Americana) se arremolinaban todos en el puerto a ver llegar a lo que ellos llamaban la /bi/flota americana, jjajajajaaaaaa. Pues yo para ella debía ser como una estrella de cine llegada de la capital, llegué recién casada, allí tuve a tu hermano pequeño, con tantas historias que nos contábamos tu Mom y yo…

La gente me decía que eran cosas mías, que me creía importante y que en realidad a nadie le importaba lo que hablara por teléfono y menos a esa telefonista. Que incluso si así fuera debía haber algún tipo de código deontológico, de comportamiento moral que les impedía oír las conversaciones de la gente… Ya. Pensaba yo pa mi. Como si eso le fuera a impedir escuchar mis conversaciones. El locutorio, el único locutorio de Axxxxxx, estaba casi siempre vacío, no era como los locutorios de Madrid, que hace años los emigrantes hacían cola. No, allí estaba casi siempre vacío, y ella se aburría, y mis conversaciones la distraían...

Y entonces tuve la confirmación. Fue cuando perdí el bebé que estaba esperando. Le conté a Mom llorando por teléfono que nos habíamos encontrado a unos amigos y que tu hermano me había soltado la mano, y que se nos había perdido, que tardamos horas en encontrarle, que mientras yo le buscaba llorando y llamándole a gritos mirando por las zanjas de las casas en construcción, buscando su cuerpo en el parking de autobuses de la estación tu padre me gritaba que cómo había podido perder al niño, en vez de ayudarme a buscarlo me seguía y me gritaba que la culpa era mía, que era una mala madre. Le conté que por fin tu hermano apareció y que por la noche empecé a sangrar y que al día siguiente el médico me consolaba diciendo que mujer legrada mujer embarazada.

Y entonces, cuando salí de la cabina, la telefonista tenía la cara bañada de lágrimas.

{este momento}

{este momento} - un ritual de Viernes. Una sola foto - sin palabras - la captura de un momento de la semana. Un simple momento especial, extraordinario. Un momento para hacer una pausa, disfrutar y recordar. (Inspirado por Soulemama)

{this moment} - A Friday ritual. A single photo - no words - capturing a moment from the week. A simple, special, extraordinary moment. A moment I want to pause, savor and remember. (Inspired by Soulemama)



si te apetece hacer lo mismo, deja un vínculo a tu entrada en los comentarios...

25 de mayo


lunes, 31 de mayo de 2010 22:19 (seis días)
RE: lo siento mucho
Gracias Ana, descansar poco... no se... tengo 7 exámenes de 1º todavía que corregir y mañana tienen que estar las actas y no he hecho ni revisión ni porcentajes, tenía un paper que devolver revisado ayer (me han dado más tiempo) y justo hoy dentro de un mes estaré en san diego para una conferencia con una presentación que no he empezado ni a preparar. Manzanita dice que el trabajo ayuda a olvidar el dolor... yo no puedo ni pensar, solo intento ignorar la brecha que se está abriendo bajo mis pies...


24 de junio 2010
¡Hola Maga! no sabes qué ilusión me ha hecho tu correo, me gusta seguir en contacto... Yo no tengo muy buenas noticias. No sé si te conté que al poco de regresar de México mi madre cayó gravemente enferma. Le dio un derrame cerebral, y luego otro, y otro y el cuarto derrame ya me la robó, pero el deterioro de estos últimos 21 meses fue tremendo. Ha sido muy duro (consecuentemente he puesto un kilo al mes, maldita ansiedad) y perderla ha sido más duro aún. Mañana se cumple un mes que falleció. Pero bueno la vida sigue, y si, Elenita está enorme, te adjunto foto para que nos veas.


25 enero de 2012 (un año y ocho meses)
No me acostumbro a que no esté y la pienso cada día lo que, increíblemente, es más de lo que la pensaba en vida. Sigo sorprendida con la mierdecilla que somos respecto al universo, que ella y su vida (y yo y la mía) constituimos menos que un granito de arena en el macrocosmos y a la vez pienso que es imposible que nuestras energías no se vuelva a juntar, algún día, de alguna manera. He pasado por fases diversas desde la de una pena profunda y continuada a las de agudo dolor puntual. He sentido algo a lo que meses después le dio voz muy bien rkl: la sensación de que su muerte había sido una broma pesada ("Venga, vuelve y no te lo tendré en cuenta. Haremos como que nada ha pasado.") El verano pasado grité a los cuatro vientos que ya podía volver, que la bromita no tenía ninguna gracia y que fuera lo que fuera que quería demostrar escondiéndose lo había conseguido. Por supuesto no reapareció y esta vez no mandó señal alguna.
Pongo su nombre a nuevos proyectos y uso sus pulseras y abalorios.

25 mayo de 2012 (dos años) 
Estaba deseando que llegara el día de hoy. Me dijo Manzanita allá por diciembre que los dos años marcan una gran frontera emocional y que a ella le quitaron un peso de encima. Manzanita perdió a su madre justo seis meses antes que yo a la mía y en cuanto oí sus palabras me agarré a ellas como a un clavo ardiendo. Kali me decía que no me crea que va a llegar hoy y va a ser como la purga benito, que el cielo se va a abrir y yo voy a dejar de echarla de menos de un día para otro, pero si que creo que ya voy mucho mejor. (Inciso, el otro día en la radio oí que una locutora le decía a un radio-oyente que no se fuera a creer que el producto que le estaban vendiendo iba a hacer efecto inmediato, que tendría que usarlo al menos dos meses porque eso no era … “¡la pulga de San Benito!”, jajajaja, estos legionarios de cristo… jajajaja).
Ya no sufro tanto porque no esté. Me empieza apetecer acercarme al pequeño cementerio donde dejé sus cenizas y empiezo a pensar más en la madre que murió que en la que había sido, luego mi recuerdo se vuelve más real y menos utópico. Cuido de la otra madre que me queda y doy gracias por tenerla porque la transición hacia la orfandad ha sido mucho más suave. En cuanto tengo una pregunta agarro el teléfono y la llamo y pienso qué suerte tenerla. Sigo leyendo, sin darme cuenta, libros de duelo. Me ha tocado a mi elegir el del próximo club de lectura, que es pasado mañana, y ha sido Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea. Me lo he leído en español (el verano pasado) y en inglés (ahora) y os lo recomiendo. Trata de que hay que pasar página.
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